jueves, 27 de noviembre de 2014

SUBSUELOS



Hay que bajar empinadas lomas

Para llegar a él

El carro gira en círculos

Círculos infernales

El purgatorio esta a la mitad

Las almas que gritan

Las veo por la ventana del bus

El subsuelo es espeso

Y rocas redondas lo hace más difícil

Como un imán nos hala el precipicio

Y seguimos bajando

Y bajando

Y bajando

Y bajando

El cielo está allá abajo.

…

 

 

 

POR EL CAMINO


Atrás queda el calor de los días.
 El mar deja de ser visible
Lo sepultan las montañas
Los árboles
La carretera me absorbe
Como si yo fuera un pedazo de papel
Succionada por un túnel
Se me escondió el alma
Metálicas puertas
La encierran
Busco el tiempo
Ecos
Sueños
Ríos que me llevan despacio
Atardeceres fríos
Desde una ventana
Llego al lugar
Donde vive tu ausencia
 
 
 
 
 
 

 

 

 

SE VARÓ EL BUS, ES TARDE...



El dolor en los pies es urgente pero es más urgente llorar por alguien más.

Hay que caminar, ya que no tengo alas tengo que caminar.

Meto la mano al bolcillo. No hay nada. Las alas de metal no alcanzan para otro vuelo.

Otro día más.

Otro sol caliente y las marcas en el cuerpo de ese sol que a cada rato cree que todas las calles son playas.

Paso la mano por el cuello, y esos trozos de vidrio que me dejó la ventanilla del bus salen  por todas partes.

Se varó el bus o se estrelló. Qué más da.

Por lo menos no tendré que ir a trabajar hoy.

 

 

OLVIDADA


Acelerando el curso de su pérdida Helena escribe por última vez sobre un papel arrugado en la mesa, escribe de esperanzas perdidas, de amor, del dolor que no ha sentido, y se imagina que el mundo la espera. Le gusta cómo se siente cuando la olvidan, cuando la miran de reojo. Apegada a sus esperanzas no reconoce su orfandad, cree que si ama podrá ser amada, Helena cree, acelera el curso de su desgracia.




SEMENTERIO DE SUEÑOS



“El carro que paró en la esquina está esperando un cadáver

Sus luces son intermitentes y cuesta trabajo no distinguirlo en medio de la noche agitada”

 Yo que me quedé esperando

Me senté en la acera de la terminal a esperar aquel bus que me llevaría a Cartagena.

No pensaba en los carros que transportan cadáveres por las noches.

Días después Jugueteaba en la arena por las tardes sin pensar en nada

Me acostaba en la hierba a mirar el cielo.

 

Traje de equipaje sueños y amores

Ilusiones y amaneceres en el alma inventados

Me agachaba por ahí a hablarle a los perros y a esquivar hormigas

Pero el tiempo y las luces de la ciudad ciegan

Y no hay manera de que alguien piense que ese carro estacionado en la esquina sea mío.

 

 

 

 

ESTOY ALLÁ.



El forro capilar que me recubría y embultaba mis arterias,

Se encuentra ahora donde nadie lo quiere encontrar.

 Me sepultó el tiempo.

No me busques más.

El llanto es impune, solo te queda él.

Envuélvete en él y encuentra mis espejos

Entre la gente que cruza o en todo aquello que te sabe a mí:

El guaro de la tienda, el café caliente, el cigarrillo de menta, a seis de la tarde.

 Entonces me pensaras y sentirás que estoy allá,

Más allá de los azules del cielo, o en la lontananza

 Donde el mar da la vuelta en su esquina oceánica.

 

EMPIEZO A ESCIBIR


Creo que…

Prefiero desaparecer; huir, olvidar, dejar de pensar,

Dejar de ver, dejar de sentir;

Desconectarme,                            

Ausentarme,

Perderme,

Morirme,

Trascender...

Empiezo a escribir, empiezo a desaparecer